miércoles, 28 de enero de 2015

El Mundo, Juan José Millás

"Si se ha tenido frío de niño, se tendrá frío el resto de la vida"  
Premio Planeta 2007 y Nacional de Narrativa 2008.El padre de Juan José Millás tenía un taller de aparatos de electromedicina.
Al recordar un momento en qué su padre estaba probando un bisturí eléctrico sobre un filete, comprendió que la escritura, al igual que el bisturí, cicatriza las heridas en el mismo instante de abrirlas. De esta revelación nació El mundo, para cicatrizar una herida que se abrió cuando su familia emigró de Valencia a Madrid. Ese día, nació una obra maestra.

Mis pensamientos...
El mundo visto desde los ojos y entrañas de un niño cualquiera, de una familia y un barrio humilde que empieza a despertar ..¿En qué habría consistido el infierno? En ser un individuo opaco, intransitivo, sin intereses culturales, sin inquietudes filosóficas, sin ambiciones literarias, tal vez sin tendencias burguesas...

Me resulta interesante la realidad desordenada que nos presenta.
Lo he tomado como una biografía novelada, ya que en todos los términos el autor hablaba de sí mismo, de su infancia, adolescencia y actualidad, aunque desde una perspectiva un tanto gris, opaca como la llama el...Lo que quiere decir que pasé de no leer nada a leerlo absolutamente todo. Y la lectura se convirtió en una grieta por la que podía escapar de aquella familia, de aquella calle, de aquel barrio, de aquella opacidad. Su lenguaje directo, los giros, descripciones, incluso divagaciones tan bien narrados y encadenados me han producido desasosiego a veces y otras calma.Como la imagen que me ha dejado su reencuentro con Luz ... Fue un verano raro, dominado por la extrañeza que me produjo esta división corporal (y sentimental) de la existencia. Era como si nuestras sombras se amasen y nuestro cuerpos se ignoraran.

O su amor, no correspondido, con María José: Entonces comprendí de súbito que uno se enamora del habitante secreto de la persona amada, que la persona amada es el vehículo de otras presencias de las que ella ni siquiera es consciente. ¿Por quién tendría que haber estado habitado yo para despertar el deseo de María José?

Esta reflexión literaria en tono infantil,  No todo, en el lenguaje, resultaba así de imperfecto. Me asombraba, por ejemplo, la capacidad de las palabras para encontrarse con los objetos que nombraban. [...] ¿Cómo habría sido la operación por la que las palabras y las cosas, en un tiempo remoto, se habían encontrado? Había en el mundo tantas palabras, y tantas cosas, que podría haberse producido con facilidad alguna confusión,algún matrimonio equivocado. Pero no hallé ninguno. Cada cosa se llamaba como debía. Me parecía inexplicable en cambio que si al pronunciar la palabra gato aparecía un gato dentro de mi cabeza, al decir "ga" no apareciera medio gato.

En definitiva, me he vuelto a encontrar gratamente con este autor, desde luego ocupará un lugar especial en mi biblioteca y al que volveré a menudo.

Me tomo esta licencia para terminar:
Comprendí que yo, finalmente, no era más que un escenario en el que había ocurrido cuanto se relataba en El mundo. [...] Quizá no seamos los sujetos de la angustia, sino su escenario; ni de los sueños, sino su escenario; ni de la enfermedad, sino su escenario; ni del éxito o el fracaso, sino su escenario.

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