sábado, 15 de noviembre de 2014

"Zapatos rojos para saltar los charcos", Nacho Montes

Candela suspiró. recordó a aquella niña no tan lejana que soñaba con los zapatos rojos de tacón de la boutique de don Romualdo, esos que un día la convertirían en la dueña de su vida. Eso le hizo sonreír y sentirse poderosa.
Esta novela es una historia de mujeres en guerra con la vida, de amistades cómplices, de almas comunes. Hay noches de confidencias con los amigos que hacen que el mundo parezca más amable y la vida menos difícil. Los secretos de la amistad siempre forman hilos difíciles de romper. Hay secretos que nos encadenan a personas que nunca imaginamos. Lugares que guardan para siempre el alma de quienes los habitaron. Esta novela es una caja de secretos. Secretos de muerte, secretos de amor, secretos que acabarán uniendo a sus protagonistas en torno a un árbol que solo florece en julio. Hay pequeñas cajas en la vida que guardan para siempre grandes historias. Y hay zapatos rojos que nos hacen saltar en los charcos disipando todas las tormentas

Mis pensamientos...
Sinceramente, me he debatido mucho entre leer este libro o dejarlo a la mitad, que fue cuando justo investigue a su autor.
El libro me ha parecido fascinante, desde el titulo ya intuía que era de esos que me atraparía. Leí una reseña de una de las compañeras de mi grupo de lectura y al par de días, por casualidad, cayó en mis manos. Con total avidez empecé a desgranar sus páginas.
¿Cómo este libro puede estar escrito por un hombre? me atrajo su sensibilidad y decidí averiguar de quien se trataba su autoría.
Ahí empezó mi debate ideológico. No sabia quien era su autor porque no veo ciertas cadenas de televisión y siento radicalidar pero me parecen basura y fomentan la incultura en sobremanera.
Al grano, que cuando estaba en el cuarto del libro y sumergidísima en la historia, pues me dí cuenta que el escritor era periodista, tertuliano asiduo de esta cadena, que había participado en algún reality que otro, etc... En fin, como que no me apetecía ya leer algo de este señor, pero realmente el libro me tenia súper enganchada y decidí continuar.
No sé si leeré algo más de él, no se ni siquiera para que me he molestado en investigar su vida, lo que haga con su vida me da igual. Me ha gustado su libro y no voy a entrar en más sentimentalismos.
Respecto al libro, me quedo con la determinación de Candela, con la elegancia de Orosia, con la sabiduría de Adela, con la preciosa relación que une a cada una de las mujeres de este libro. El gran lilo acogedor y conocedor de tanto secretos. La complicidad entre ellas, incluso algunas sin conocerse. 

Un punto en común, la viudedad y las distintas formas de enfrentarla. Con Matias y con Nando son dos símbolos de un antes y después del hombre.
Entre muchas de las notas que he ido tomando del libro, especialmente esta nota mental de Candela a su madre, Orosia: Que si qué marido tan guapo tienes, que cuando le voy a dar un nieto, que qué suerte tengo de tener un hombre así a mi lado. Pues siento decirte, mamá, que a Jacinto le gustan otras cosas más que yo, pero eres tan ingenua que no lo creería jamás. Ay, los hombre y sus secretos.
O esta, para Nando: En eso consiste la magia de la vida, Nando, en que cada persona es un mundo diferente, aunque nos unan espacios comunes. Unos somos grandes, otros pequeños, unos bondadosos, otros canallas.

Y esta otra de Candela a su amiga: Hay veces, querida - intervino Candela cuando la mesa volvió a estar recompuesta-, que no se puede dejar de amar, te hagan el daño que te hagan, te amen en la sombra o gritándolo al mundo, incluso te amen o no. El amor a menudo no tiene dos direcciones. Otras veces tiene tantas direcciones que es complicado ubicarlo. Pero sin él no sabemos vivir. Ese es el patrimonio más grande que tenemos.
Estaba claro que el amor era un estado complicado, pensó, en el que no saben navegar ni siquiera los que están enamorados.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Yo soy Malala, Crhistina Lamb y Malala Yousafzai

"Tomemos nuestros libros y nuestros lápices -dije-. son nuestras armas más poderosas. Un niño, un maestro, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo".

Yo soy Malala, de Christina Lamb y Malala Yousafzai, es el excepcional relato de una familia desterrada por el terrorismo global, de la lucha por la educación de las niñas, de un padre que, él mismo propietario de una escuela, apoyó a su hija y la alentó a escribir y a ir al colegio, y de unos padres valientes que quieren a su hija por encima de todo en una sociedad que privilegia a los hijos varones. Yo soy Malala nos hace creer en el poder de la voz de una persona para cambiar el mundo. Malala Yousafzai se dio a conocer a los once años con un blog para el servicio en urdu de la BBC , en el que, bajo el seudónimo Gul Makai, escribía sobre la lucha de su familia por la educación de las niñas en su comunidad. Como reconocimiento a su valor y a su lucha, ha recibido numerosos premios: Premio Nacional de la Paz de Pakistán en 2011, Premio Infantil Internacional de la Paz en 2013, XXV Premi Internacional Catalunya 2013. Es la persona más joven en haber sido nominada para el Premio Nobel de la Paz. Malala sigue abogando por el acceso universal a la educación a través del Malala Fund, una organización sin ánimo de lucro que apuesta por programas de gestión comunitaria y que apoya a los defensores de la educación en todo el mundo. Christina Lamb ha sido corresponsal en Pakistán y Afganistán desde 1987. Educada en Oxford y en Harvard, es la autora de cinco libros y ha recibido numerosos premios internacionales de periodismo. Yo soy Malala está clasificado en la materia política internacional. «Yo no hablo por mí, sino por aquellos cuya voz no puede ser oída. Aquellos que han luchado por sus derechos. Su derecho a vivir en paz. Su derecho a ser tratados con dignidad. Su derecho a la igualdad de oportunidades. Su derecho a la educación.» Malala Yousafzai Cuando los talibanes tomaron el control del valle de Swat en Pakistán, una niña alzó su voz. Malala Yousafzai se negó a ser silenciada y luchó por su derecho a la educación. El martes 9 de octubre de 2012, con quince años de edad, estuvo a punto de pagar el gesto con su vida. Le dispararon en la cabeza a quemarropa mientras volvía a casa de la escuela en autobús, y pocos pensaron que fuera a sobrevivir. Sin embargo, la milagrosa recuperación de Malala la ha llevado en un extraordinario periplo desde un remoto valle en el norte de Pakistán hasta las Naciones Unidas en Nueva York. A los dieciséis años se ha convertido en un símbolo global de la protesta pacífica, y es la nominada más joven de la historia para el Premio Nobel de la Paz. «Los extremistas han demostrado qué es lo que más temen: a una niña con un libro.» Ban Ki-moon Secretario General de la ONU

Mis pensamientos... 

Iré poniendo fragmentos y frases del libro que me han parecido dignas de mención. 
Recién galardonada con el Premio Nobel de la Paz, Malala la persona más joven nominada a este premio lo ha conseguido. 
Sabía que iba a ser un libro complicado, duro e incomprensible. No entiendo esa cultura y esa discriminación contra la mujer, ningún Dios, bien se Alá, Jesús, Budha.... puede dictar este tipo de normas para una persona (no hago ya distinciones de sexo), son meras interpretaciones llevadas a extremos intolerables. Pensamiento de Malala, ante una frase que le decía su padre, "Malala será libre como un pájaro"... "Pero mientras veía a mis hermanos correr por la azotea haciendo volar su cometas con habilidad para ganar terreno al otro, yo me preguntaba qué grado de libertad podría tener una niña".
He de decir que me gusta de su cultura respecto a los valores, la humildad, el respeto, que quizá nosotros tenemos algo perdidos o distraidos. Después de las mil penurias que tuvieron que pasar desde la ocupación talibán, su padre compró un generador para instalarlo en la escuela y poder sacar agua fresca del pozo y darle a todo el vecindario. Se formaban colas de gente para llenar sus recipientes. Uno de los vecinos se asustó: "¿Qúe haces? -le dijo-. ¡Si los talibanes descubren que estás dando agua en Ramadán, nos pondrán una bomba!" Su padre replicó que la gente se moríria de sed o de las bombas.
Me llama poderosamente la atención el abismo cultural y generacional que existe entre ellos y nostros, imposible que estemos en el mismo siglo. Imposible que una niña afgana tenga que luchar contra todos (no es el caso de Malala) pero incluso contra sus familia para ir al colegio y que un niña europea deje los estudios (porque le dé la gana) a los 16 años (vamos que seamos nosotros los que luchemos porque ellas vayan al colegio). ...Entonces, el Mulá de la Radio dirigió sus atención a alas escuelas. Empezó hablando contra los directores de los centros de enseñanza y felicitando por su nombre a las niñas que habían dejado de estudiar: "La señorita X de la aldea Y ha dejado las clases en el quinto curso, la felicito". A las niñas que, como yo, seguíamos yendo al colegio, nos llamaba búfalos y ovejas. Mis amigas y yo no podíamos entender qué tenía de malo. "¿Por qué no quieren que las niñas vayamos a la escuela?", pregunté a mi padre. "Porqué tienen miedo del bolígrafo", respondió.
Como no puedo comprender otras muchas cosas, como la falta de libertad de expresión, la falta de justicia o la intolerancia respecto a la mujeres en tantos y tantos aspectos... Fragmento: Mi madre siempre me decía: "Tápate la cara, la gente te está mirando" Yo respondía: "No importa, yo también les miro a ellos", y ella se enfadaba.
Se escapa totalmente de mi razón.

Para terminar me quedo con un fragmento que hace referencia a su padre: Mi padre odiaba el hecho de que la mayoria de la gente se callara. Llevaba en su bolsillo un poema de Martín Niemöller, que vivió en la Alemania nazi:
Cuando los nazis vinieron a por los comunistas,
yo me callé, no era comunista.
Cuando encerraron a los socialdemócratas,
yo me callé, no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a por los sindicalistas,
no protesté; no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no protesté; no era judío.
Cuando vinieron a por mí,
no quedaba nadie para protestar.


NOTAS (Algunas de las notas que he tomado mientras leía el libro, os las dejo por aqui)

Yo estaba acostumbrada a ser la primera de la clase. Pero me di cuenta de que, incluso si ganas tres o cuatro veces no tienes garantizada la siguiente victoria sin más... y que a veces es mejor contar tu propia historia. Empecé a escribir mis propios discursos y a pronunciarlos de otra forma, desde el corazón, no desde una hoja de papel.
Palabras del abuelo paterno de Malala a su padre: "Hijo, que te conviertas en una estrella en el firmamento del saber"

"No tenemos otra opción, sólo podemos aprender el Corán con esos mulás -me dijo-. Pero limítate a aprender el sentido literal de las palabras, no sigas su interpretación ni su explicación. Aprende sólo lo que dice Dios. Sus palabras son mensajes divinos que tú eres libre de interpretar con independencia".

Después de uno de sus discursos, en una entrevista telefónica que habían preparado con Muslim Khan, representado a los talibanes (las respuestas fueron grabadas en diferido, él ni se personó). Malala le preguntó: "¿Cómo se atreven los talibanes a privarme de mi derecho básico a la educación?" No hubo respuesta. Su padre bromeaba "Ya de pequeñita hablaba como un político".
Pero ella nunca escuchaba sus entrevistas, sabía que eran pasos pequeños. Pensaba: "Nuestras palabras son como las flores de eucalipto que el viento llevaba en primavera"


Aunque nos gustaba ir al colegio, no nos habíamos dado cuenta de lo importante que era la educación hasta que los talibanes trataron de negárnosla. Ir al colegio, leer, hacer los deberes no era una forma de pasar el tiempo, era nuestro futuro.
Los talibanes podrían arrebatarnos los bolígrafos y los libros, pero no podrían impedir que nuestras mentes pensaran.


... Algunos periódicos reprodujeron extractos. La BBC incluso hizo una grabación con la voz de otra niña y empecé a ver que el bolígrafo y las palabras pueden ser mucho más poderosos que las ametralladoras, los tanques o los helicópteros.Estábamos aprendiendo a luchar. Y estábamos aprendiendo lo poderosos que somos cuando hablamos.

"La escuela secreta es nuestra protesta silenciosa"