jueves, 28 de agosto de 2014

Cuestión de actitud



A raíz de las palabras de Sandra Barneda en el programa “Hable con ellas” http://www.lavanguardia.com/television/personajes/20140826/54414022942/sandra-barneda-hable-con-ellas-armario-sexual.html respecto a las etiquetas de los gais, estoy totalmente de acuerdo con la opinión de Sandra. Estoy harta de etiquetas, la mía no es por ser gay, es por ser gorda, pero en definitiva es lo mismo. Entiendo, comparto y siento perfectamente la indignación que causa a cualquiera de los que tenemos alguna característica más visible, otra tendencia sexual, cualquier detalle que nos hace ser “diferentes” al resto, y que por ello inmediatamente seamos etiquetados y estereotipados.  Es muy lamentable marcar y clasificar a las personas.

Esto es diversidad y admitirlo es cuestión de actitud.

La incorporación de la modelo XL Candice Huffine al Calendario Pirelli http://www.glamour.es/moda/tendencias/articulos/la-revolucion-de-las-tallas/19479 ha creado tendencia ¡Ahora  estamos de moda!  Pero ¿esto qué es? ¿De verdad esta mujer es gorda? Yo la considero más bien una mujer normal. Me alegró mucho la noticia, puesto que es un paso de gigante que esta chica esté ahí, pero no me gustaría que se quedara en una moda. Esto tiene que ser un hecho, una realidad y algo habitual. Me entristece que sea noticia, como también me entristece que se forme un revuelo porque una chica publique una foto con su pareja, por el simple hecho de que sean del mismo sexo.

Para la tecnología estamos en el siglo XXI pero para el humanismo seguimos en el XIV. Basta de prejuicios, nos perdemos tantas cosas, tantas personas por conocer, tanto que aportar, que dar y recibir.

La diversidad de nuestra sociedad es la que nos enriquece, los colores, la cultura, la ideología, esta pluralidad es la clave. Sí, soy gorda, tú eres alta, él es gay, ellos son Down ¿y qué? aprendamos unos de otros. Las etiquetas no son para las personas, son para las cosas (identificar algo) nosotros ya estamos identificados con nuestro DNI o número de la seguridad social, esa es la única etiqueta admisible. El calificativo de gorda no tiene por qué ser despectivo, debería  interpretarse como una característica más de nuestra persona, como ser pelirroja, ser zurdo o ser alto. Ahí está el problema, la maldad, el utilizar gorda como calificativo despectivo. Pues yo soy morena, ojos marrones, 1.70 m y gorda, pero independientemente de todo soy persona, soy Elisabet.

Nunca he tenido grandes complejos, cuando he estado más acomplejada ha sido en la adolescencia, asumir los cambios, llegar a la madurez y hacer ver a los demás que soy como soy, que me acepten. Ya con el tiempo y la edad aprendes a discernir lo que escuchas de lo que oyes. Ha sido siempre mi actitud la que me ha llevado a levantar la cabeza, cerrar los puños y salir a pelear. Cuidando la salud, mejorando los aspectos que nos incomodan, no tienes por qué condicionar tu vida a una báscula, bastante condicionados estamos con el dinero, el trabajo, etc. Me refiero con esto,  que es cuestión de actitud, porque justamente  ese es el punto de inflexión, la actitud con la que te enfrentas a tus ¿limitaciones? Sí, estoy gorda. Pero ¿eso conlleva pérdida de autoestima? NO. ¿Eso conlleva perdida de capacidades? NO. Soy una persona totalmente capaz de todo, en ningún aspecto de la vida, ser gorda ha mermado mis habilidades para conseguir las metas propuestas. La actitud ha sido la que me ha llevado a querer superarme, no quiero hacer apología de la obesidad, simplemente quiero sentirme bien conmigo misma, respetarme y que me respeten como soy, persona. Soy Elisabet.

domingo, 10 de agosto de 2014

Conociendo a Zweig


"Carta de una desconocida" de Stefan Zweig.
Y cómo no habría de recordarlo, si fue entonces cuando el mundo empezó a existir para mí.

Sólo quiero hablar contigo, decírtelo todo por primera vez. Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste. Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando esté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final. En el caso de que siguiera viviendo, rompería esta carta y continuaría en silencio, igual que siempre. Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te está explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora.

Mis pensamientos...
Zweig nos sumerge en un amor incondicional, una entrega ciega y una renuncia constante por parte de esta desconocida hacia su eterno amor. Nos cuenta la vida de un joven escritor, a través de los ojos de su abnegada amante.
Una de las formas más dramáticas de describir el amor, que contado así de forma tan íntima nos descubre a un autor excepcional.
Este libro pasa a ser una joya en mi librería


"Mendel el de los libros" de Stefan Zweig
Cuando uno tiene sechel (en judio el poder del intelecto) también tiene suerte
Narra la trágica historia de un excéntrico librero de viejo que pasa sus días sentado siempre a la misma mesa en uno de los muchos cafés de la ciudad de Viena. En 1915 Jackob Mendel es enviado  a un campo de concentración, acusado injustamente de colaborar con los enemigos del Imperio austrohúngaro. Breve y brillante relato sobre la exclusión en Europa en la primera mitad del siglo XX.

Mis pensamientos...
El asunto del holocausto judío me merece mucho respeto, tanto que por mucho que leo  sobre el tema no puedo opinar al respecto, me viene muy grande.
Pero en este maravilloso relato, dejando al margen temas políticos, se nos describe a un hombre (da igual su idiologia, religión, etc) que ama los libros, yo diria que hasta el punto de la locura.
Detalla en uno de sus framentos ... En su mundo superior de los libros no había guerras, ni malentendidos, tan sólo el eterno saber y querer saber aún más números y palabras, títulos y nombres.
Su inducida inocencia que le mantiene alejado del mundo, de las noticias, de su más cercano alrededor después se convertirá en su mayor enemigo, cuando regresa del campo de concentración ya no es el mismo, ya no mira igual, algo no funciona. ...Y lo que es aún peor, en el fantástico edificio de su memoria debía de haberse derrumbado algún pilar y toda la esctructura se había venido abajo, pues nuestro cerebro, ese mecanismo de conexión creado con la más sutil de las sustancias, ese fino instrumento de precisión mecánica acorde con nustro saber, es tan delicado que una venilla obstruida, un nervio afectado, una célula cansada, una molécula un poco desplazada bastan para hacer enmudecer la armonía más extraordinariamente completa, la armonía esférica de una mente.